Autoestima

La autoestima es una actitud positiva hacia uno mismo que consiste en conducirnos (es decir, habituarnos a pensar, sentir y actuar) de la forma más sana, feliz y autosatisfactoria que buenamente podamos, teniendo en cuenta el momento presente y también futuro.

Tener una autoestima sana implica:

  • Conocernos a nosotros mismos, con nuestras limitaciones o errores, y también con nuestras cualidades y aspectos positivos. Para ello, hay que reducir al mínimo nuestros “puntos ciegos” (características de las que no somos conscientes) y las distorsiones en nuestra autoimagen.
  • Autoaceptarnos incondicionalmente, independientemente de nuestras limitaciones o nuestros logros y de la aceptación o el rechazo que puedan brindarnos otras personas. Esto supone sentirnos en paz con lo que somos, con nuestro cuerpo, con nuestra forma de pensar, sentir y actuar, etc., aunque reconozcamos los déficits o aspectos negativos que presentemos en cualquiera de esas áreas.
  • Considerarnos en forma positiva, manteniendo una actitud de respeto y aprecio hacia nosotros mismos. Así, aunque nos “desviemos” ocasionalmente de nuestros propios objetivos, metas o ideales, no nos sentiremos culpables por ello, ya que aceptamos que todos tenemos limitaciones y, además, muchas de nuestras reacciones “no deseables” representas un intento de conseguir algo positivo.
  • Tener una visión del yo como potencial, es decir, considerarnos que somos mucho más que el conjunto de nuestros comportamientos y rasgos, porque los seres humanos estamos en constante cambio y siempre tenemos la opción de aprender a dirigir esos cambios en un sentido deseable, desarrollando nuestras mejores potencialidades.
  • Atender y cuidar nuestras necesidades psicológicas y físicas: nuestra salud, bienestar, y desarrollo personal (igual que una buena madre atiende las necesidades de su hijo).

La autoestima es una tendencia natural. Sin embargo, muchas personas tienen que aprenderla o fortalecerla porque las educaron de forma tal que llegaron a considerarla como algo negativo, que había que evitar. Por ejemplo, muchas veces se ha confundido la autoestima con el egoísmo y con el desinterés o la hostilidad hacia los demás.

Pero la autoestima no es algo opuesto a la capacidad de ser sociable, honesto o solidario. Por el contrario, como explica Fromm, la capacidad de “amarse” a uno mismo y la de “amar” a los demás son complementarias. Por tanto, la persona que no es capaz de amarse a sí misma sería incapaz de amar auténticamente a otras personas.

Tener una buena autoestima no siempre es fácil, aunque todos podemos desarrollarla, para conseguirlo es muy importante trabajar en ella a diario y ser constantes.

A través de diferentes ejercicios y del aprendizaje de nuevas estrategias (si fuera necesario) podemos fortalecer nuestra autoestima, conseguir un mayor conocimiento de nosotros mismos; de nuestras fortalezas y debilidades; entender y superar aquellas situaciones que en el pasado nos dañaron y minaron nuestra autoestima; y desarrollar la confianza en nosotros mismos para asumir retos con predisposición al éxito.

 

Desde AlbaMar Psicología te ofrecemos apoyo y asesoramiento psicológico para que puedas recuperar tu bienestar emocional y así alcanzar tus metas. Si deseas hacernos alguna consulta puedes ponerte en contacto con nosotros a través del formulario de contacto o de nuestro teléfono 684 31 16 26.