Gestión del Estrés

Se puede definir el estrés como una respuesta de adaptación del organismo ante las situaciones en las que nos encontramos. Todos los días nos enfrentamos con algún desafío, ya sea en el trabajo, en casa, en nuestras relaciones personales, incluso en los momentos de ocio; el estrés es la energía que nos moviliza para que nos pongamos en funcionamiento y demos respuesta a las demandas del ambiente.

El estrés puede surgir en diferentes situaciones: en el trabajo, en casa, en las relaciones, puede ser el resultado de conflictos internos, del entorno, de la dieta, de la mala salud, de los problemas económicos y de ciertas situaciones importantes en la vida de un ser humano: los partos, los fallecimientos, el matrimonio, el divorcio, o la enfermedad crónica de un familiar.

El estrés no es en sí mismo patológico, actualmente se tiende a distinguir entre el estrés positivo, denominado “eustrés”, y el negativo, denominado “distrés”. El eustrés sería el estrés positivo, es decir, aquel que nos permite adaptarnos a los cambios y reaccionar rápidamente y con mayor fuerza ante los problemas y peligros que debemos enfrentar. Sin embargo, el distrés es el aspecto negativo del estrés, se presenta cuando sentimos que no podemos hacerle frente a determinada situación ya que estamos desbordados por sus demandas.

En este sentido, podemos decir que el estrés será beneficioso o perjudicial en función de cómo lo percibamos. Una situación puede resultar angustiosa y llena de tensiones para algunas personas y para otras ser un motivo de aliciente para seguir adelante.

Las consecuencias del estrés pueden ser múltiples y de diferentes intensidad. Un estado de excitación permanente termina minando nuestras defensas, tanto en el orden psíquico como físico. No solo comenzamos a manifestar insomnio, irritabilidad, depresión, ansiedad, sentimientos de desesperanza y pérdida de control así como problemas de memoria y atención sino que podemos experimentar presión alta, aumento de la frecuencia cardiaca, irritación gástrica, disminución de las defensas naturales del organismo y un incremento de la liberación de triglicéridos y colesterol en plasma.

Sin embargo, el principal problema no es el distrés en sí mismo sino nuestra incapacidad para reconocer sus primeras señales y detenerlo a tiempo. Por ello es fundamental detectar cuáles son las causas del estrés y trabajar en las mismas para eliminarlas de raíz.

Algunas de las causas que pueden causar estrés son: no saber desconectarse de los problemas; postergar la toma de decisiones; no jerarquizar apropiadamente nuestras prioridades; tener una actitud pasiva ante los problemas y no compartir con nadie nuestras preocupaciones ni nuestros sentimientos.

Si sientes que las demandas de tu entorno o los retos que tes has impuesto superan tus capacidades para afrontarlos con cierto éxito, si crees tu estabilidad emocional está en peligro, quizás sea el momento de pedir ayuda profesional, y aprender a gestionar tu estrés de una forma más efectiva, descubriendo nuevos recursos que te ayuden a desconectar y a relajarte.

 

Desde AlbaMar Psicología te ofrecemos apoyo y asesoramiento psicológico para que puedas recuperar tu bienestar emocional y así alcanzar tus metas. Si deseas hacernos alguna consulta puedes ponerte en contacto con nosotros a través del formulario de contacto o de nuestro teléfono 684 31 16 26.